Lo que dice en mi bitácora de viaje "Norte, San Pedro, Bolivia julio-septiembre 2014"
El domingo 10 de agosto, amanecí cagándome de risa con Camilo, el colombiano (No me acuerdo porqué pero ese pibe siempre tenía la frase justa para el momento justo y estallabamos todos),una gran persona, un gran parcero y amigo.
Habíamos pasado la noche en la terminal de Jujuy, entre gendarmes que venían a despertarnos por la noche mientras intentabamos dormir en las sillas y esa mañana a pesar de la mala noche, amanecimos riendo.
Tomamos unos mates con unas chicas que estaban en la terminal y venían de San Pedro de Atacama (Chile) y Bolivia. La idea de ir para el lado de Chile estaba rondando mi cabeza desde la noche en la garganta del diablo y ahí fue cuando terminé de decidir mi próximo destino: San Pedro de Atacama.
Camilo, Ari y yo salimos a la ruta con destino Purmamarca, Jujuy.Llegamos a una YPF donde paraban camiones y demás a ver si conseguíamos un dedo ahí, ya que salir de la autopista a dedo era casi un imposible.
Pero lo que comenzó como búsqueda de aventón, se transformó en tomar cervecita y unos plones en el sol hasta que llegaron los demás: Fer y Emi.
Conseguimos un camión que nos llevó a Ari y a mi en la cabina y al colombiano en el acoplado.
Llegamos a Purmamarca a eso de las 14hs.
Nos quedamos en la plaza, era el día del niño, había gente, pero era la hora de la siesta. Nos cocinamos con la garrafita de Camilo, sisi, en la plaza, tomamos birritas, dormimos en el sol, hablamos con la gente.. y los pibes no llegaban, asique decidimos subir al camino de los colorados (un camino que rodea el cerro de los siete colores) y buscar un lugar donde acampar.
Fue ardua la subida con el calor y las mochilas. Nos metimos cerro adentro y subimos a un lugar que creímos que estaba bueno, hasta que armamos la carpa y nos dimos cuenta que era demasiado empinado para dormir ahi, por ende había que buscar otro lugar mejor. Nos dividimos los tres por lugares diferentes, con la promesa de volver al punto de encuentro a los 10 minutos.
Andabamos sin celulares, sin relojes, con el sol y la luna como guías de horarios... y esos 10 minutos se me hicieron miles... cuando volví estaban bajando con las cosas con la promesa de un lugar espectacular.
Camilo habia subido a una montaña para ver mejor y desde allá arriba divisó lo que fue uno de los mejores lugares donde acampamos (foto)
Entre tanta roca y tanto lugar empinado, encontramos un llano, con un fogón armado y todo, en el medio de la nada, entrando en la montaña, girando a la izquierda, como por un camino de lo que habrá sido un río, ahora seco. Un lugar donde no llegaban los ojos del humano, ni los caminos, solo los colores del cerro, los cactus, los cóndores y la vida misma. Este es el fiel reflejo de algo que llevo siempre conmigo: "lo importante es el camino, llegar: la recompensa"
Armamos las carpas y con Ari nos fuimos a buscar al Fer y al Emi que estaban en el pueblo, en un barcito, mirando a newells y tomando vino toro.
Después de comprar, encaramos para el campamento, que era un largo camino desde el pueblo. Juntamos leña para cocinar y despues de comer nos fuimos a dormir cual niños, extremadamente cansados
Aun no nos imaginabamos lo que era amanecer en ese lugar.. Hermoso!!
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