Un día, hace ya 3 años y medio, me fui de vacaciones por 15 dias y regresé recién a los cuatro meses. Viajé con ahorros, hasta que se acabaron, y ahí descubrí que tenia la mejor herramienta en mis manos: la músicaLlegue a Chile, con 100 pesos argentinos de aquel entonces, y la urgencia me quitó la verguenza de salir a tocar frente a la gente. Me fue tan bien aquellos días en San Pedro de Atacama, que con el dinero que junté me fui a Bolivia. Un día extrañé a la familia, y a mi perra, y regresé como quien busca respuestas... pero después de estar 2 meses en Buenos Aires volví a irme, esta vez a Perú.No me olvido mas el día que, reposando en una roca bajo el sol luego de haber nadado toda una bahía paradisíaca llena de pájaros y mar verde, decidí que de esa forma quería vivir mi vida.Volví a abrazar a la familia y amigos, y esta vez partí hacia la locura con la mejor compañia: Mi Perra IndiaViaje a dedo, en bus, en tren, en moto, en combi, en camión, en avión, en barco. Dormí en carpas, hamacas, terminales, casas de familia, hostels y algún que otro telo de mala muerte. Comí las comidas típicas de cada región que visité, baile todas las danzas folcklóricas de cada país en donde estuve.Viajé con plata, viajé sin plata; Viajé en pareja, con amigos, con amigas, viajé sola.Me senté en todas las plazas de todos los pueblos que pisé, caminé infinidad de kilómetros. Estuve en el mar, en la sierra, en la selva, en el desierto, en salares, en ciudades.Pase frío y me cagué de calor también. Me fui de fiesta y me emborraché; recorrí mercados, hablé con muchas personas, pero le abrí mi corazón a muy pocas.Algunas familias me adoptaron en el camino, hice amigos nuevos, y otros que con la distancia fui perdiendo, otros quedaron siempre y otros se fueron yendo, como India, que me dejó una noche triste en la playa de Huanchaco, Perú, donde el viaje ya no volvió a ser lo mismo sin ella.Reí, lloré, canté. Toque el saxo en cada lugar donde anduve y con todos los músicos que encontré. Nadé con tortugas, surfee, trabajé en el campo, ordeñé, monte a caballo, subí el cerro, coseché, me enamoré y me desenamoré también.Mucha gente me abrazó sin conocerme y me brindó lo suyo con humildad. Otros me decepcionaron y aprendí que la decepción tiene que ver con la expectativa y la mente que le ponemos a las cosasUn día me enfermé y volví a Argentina después de haber vivido casi un año en Ecuador, y viajé de nuevo por mis tierras. Visite de nuevo lugares que amé y también anduve nuevos caminos, nuevos cariños. Me fui entonces a Brasil y Uruguay, hablé otros idiomas, conocí otras culturas y aprendí algo muy importante: Piensa Bonito, Sucede Bonito!No se si es que siempre me estoy yendo, o siempre estoy volviendo. O tan solo es que soy del mundo y me gusta andarlo. Pero no me olvido más el día que, reposando en una roca bajo el sol luego de haber nadado toda una bahía paradisíaca llena de pájaros y mar verde, decidí que de esa forma quería vivir mi vida: ViajandoGracias a todxs los que transitan, comparten y nutren estos caminos que yo los llamo: VidaA veces nos sentimos enormes, pero somos así de chiquitos. Como en esta foto que apenas me veo en la inmensidad de la cascada

No hay comentarios:
Publicar un comentario